18.2.12

Tu talón de Aquiles

la planta de tu único pie abrasada por los granos de arena y las rocas
tu muñón derecho sacrificado lejos de cualquier ídolo
el corazón abierto como jardín de infancia
nada de lo que sueñas te salvará de ver la pupila de otros ojos ardiendo mientras
observas ciego cómo pasan páginas sin truco y
sellar las fuentes
que saber no sea necesario
que pronunciar no sea necesario
ni acudir
ni retornar descalzo y ciego y niño todavía
cuando alguien pregunte
si eres hombre o luz
hombre o sombras

si has llegado hasta aquí retrocede
da la vuelta sobre ti mismo
o cualquier verbo de movimiento que te aleje.

3 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

Si he llegado hasta aquí, no pienso retroceder... Qué fantástico poema te felicido y te abrazo largo...

mjromero dijo...

Begoña,
muchas gracias,
un abrazo.

Rayuela dijo...

no me iré, ni lo sueñes

es un deleite leerte


besos*