4.1.12

La ciudad era una fiesta como un París sin fecha en celuloide
una tartana fuera de su tiempo
los habitantes ya escaseaban entonces
no mendigues fuera de tu calle
rezaba en un cartel del antiguo consistorio
donde ellos mendigaban ladraban los perros callejeros sin cesar y hambrientos
algún buitre llegado del bosque más próximo sobrevolaba sus piezas
ya habían pasado las bicicletas hacia la playa
y no circulaban por la avenida principal tranvías amarillos
las salas de juego situadas en las esquinas de las calles estaban cerradas
y sin música llamativa hacia el silencio de los jugadores compulsivos
el regidor seguía sentado bajo los soportales casi ciego
como una estatua
leal en su vejez a la ciudad de piedra.

2 comentarios:

Antonio Porpetta dijo...

Gracias por tu comentario, Tu texto, fantasmal y nebuloso, da que pensar. Tu blog,especialmente atractivo.
Un abrazo desde Madrid.
(Nota: He subido mi poema con el formato debido, y he añadido otro del mismo libro).

mjromero dijo...

Antonio Porpetta,
he leído tus dos poemas, gracias por ellos.
También muchas gracias por lo que dices del blog.
El poema te parece fantasmal porque habla de una ciudad vista hacia el pasado y donde parece que ya solo vive la estatua del regidor y los buitres, en una película sería un primer plano de una calle vacía con aspecto de abandonada.
Un abrazo.