3.2.11

...dos mujeres cubiertas con un velo de seda azul cielo sentadas en silencio ante la muerte de una cama de hospital sin mirar al guardián que observaba y custodiaba…
Mar Iona
del nacimiento de la herida
del primer libro abierto al nacimiento de la herida
como un secreto tras una puerta cerrada las tapas del libro
como una oscuridad tras un solo ojo abierto a las páginas cerradas
como un través de la pequeña mirilla en la puerta cerrada
como un pararse ante una estantería milimétricamente ordenada en su contenido
como un fuego de hojas de libros
en una mañana de invierno

y evitar el sonido fuerte de las /R/  en el poema que ha de suturar la herida
y dejar que las palabras de las hojas de los libros que no escribo
sean el fuego de los libros que nunca escribiré

4 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

Tantas sensaciones llegan a mi piel leyéndote. Primero sólo con la mirada, pero luego tuve que emplear la voz, y cada vez más poderosa me poseía cada letra. Toda un experiencia, madre mía. Gracias. No quiero suturarme esta herida, no todavía.

Arrumaco.

mjromero (alfaro) dijo...

Begoña Leonardo,
hablo de escribir, de lo que se dice y de lo que no...,no sé si lo habré logrado, pero si a ti te ha dicho algo ya me alegra.
Un abrazo.

Ico dijo...

Precioso, insaciable la herida que ha de devorar lecturas que la calmen...

mjromero (alfaro) dijo...

Ico,
los libros también curan, incluso los que no escribieremos y cuyas palabras arden.
Un abrazo.