16.10.09

El hombre cansado cerca de las estrellas

El primer grito es el que estremece
o es el escalofrío convirtiéndose en grito
y queda la voz perdida en el desfiladero
de la garganta

nada parecido
ninguna sensación más fuerte
que el estremecimiento
del que sabe que va a caer

recuerda las imágenes
Cañón del Colorado
el calor la soledad la sed
los caballos
el cansancio
el enemigo oculto
las balas perdidas

nadie nombra la palabra amor
por ese desfiladero
de fantasmas cayendo sobre la arena

es la adversidad
de las estrellas
de tus neuronas

rocas
en el valle de la muerte

estás cayendo
estás perdido.

7 comentarios:

(* dijo...

nada que se igual
ni más ni menos ni lo que no se sabe
que el hilo que deja una caída
antes de caer.

Un dulce beso, Alfaro.

ZenyZero dijo...

La "o" de grito es un puñal frío y afilado. Son las botas las que están cansadas y las balas necesitan agua. Yo, en cambio, me dedico a hacer fuego con las estrellas y a decirle al sol que no duerma tanto.

Todo mi cerebro es un gran desierto descampado y mis neuronas esa arena movediza que te succiona. Un desamparo feliz. Será. Verte en otro mundo. U otro desierto colorado.

Un abrazo
Chuff!!

Begoña Leonardo dijo...

Es qué acaso hacemos algo más que no sea gritar, gritarle a la vida que nos de paso, gritarle al miedo y sí, precipitarnos; el peligro está en quién te reciba al otro lado...

Cariñitos de hojaldre.

alfaro dijo...

(*,
pondría un título a tu comentario: la caída del hilo,
porque nada lo igual ni podmos compararlo con la soledad del Gran Cañón, porque el Cañón es grande y el hilo pequeñito...aunque incluso las caidas de los pequeños es mortal, y la soledad en el fondo es la misma.
Un beso.




ZenyZero,
sin puñales, con neuronas tranquilas, aunque sea en el desierto y sin balas y sin sed,
y eso: el sol que no se duerma.
Y lo otro: que el desierto colorado cambie de colorado.
Un beso.



Begoña leonardo,
...demasiados gritos por todos mis laterales, y el mayor peligro para algunos es que al otro lado no haya nadie.
Un beso.

Calipso dijo...

Alfaro, rocas en el valle de la muerte, tulipanes en la realidad no descrita, en la que aun queda por enfrentar.

Para la adversidad una dosis de estrellas, un sorbito de inmensidad.

En el desfiladero el equilbrio de tus palabras, el dulce sonido de tu voz imaginada.

Un abrazo, es precioso!

AnaSáenz dijo...

Cuando sabes que vas a caer intentas sujetarte a algo con todas tus fuerzas, da igual lo que sea

saludos

alfaro dijo...

AnaSáenz,
pues, sí, debe ser el instinto de supervivencia, pero hay caídas tan fuertes, que aunque te cojas plaf...
saludos.


Calipso,
ay, los desfiladeros por los que pasamos...cuántos desfiles...
un abrazo.