22.10.09

Dope a Mina

-Las zypresas no creen en dios, ¿cree usted en ellas, doctor?
. Ah, lo dice por esa chica nueva de ojos tristes que ha llegado esta mañana.
-Sí, la que no quiere llegar a la noche.
. ¿Ya se han conocido?
-Sí. Le leo la prensa y qué aburrido. Le hablo de física nuclear y qué aburrido.
. Pruebe a regalarle hojas.
- Ah, qué idea tan genial. Gracias, doctor, le regalaré miles de hojas.
. Sí, sí, pruebe a ver.
-Mil hojas, kilos de hojas para endulzar la vida.

9 comentarios:

ZenyZero dijo...

Fue Jose María Gironella quien escribió "Los cipreses creen en dios"? ¿O era que no creían? Leí el libro, pero no me acuerdo de casi nada, ni del título.

Mil hojas. Una vez, de niño, me puse a contarlas. Mi madre me miraba aturdida preguntándose por qué no me comía el pastel. Hasta que le dije furioso: "Ama, te han timao, éste no tiene mil hojas..."
Todos rieron y me di cuenta de lo estúpido que era. Supongo que eso es ser niño, darse cuenta de lo que uno es en realidad. También se aprende...

No me extraña que la nueva se aburra con la prensa y la física nuclear. Me aburro hasta yo que no sé contar. Pero los milhojas me siguen gustando, y me endulzan la vida, aunque su nombre sea otro eufemismo.

Un abrazo fuerte y nocurno (y alevoso).
Chuff!!

alfaro dijo...

ZenyZero,
Pues. sí, me dije si este señor dijo que estos árboles creen en dios, las zypresas son más listas, y además dicen que curan. Y a la casa de la perla llegó una chica que dicen que tiene los ojos tristes aunque yo aún no la he visto,o sea eso literal,
y ya quizá si le dieran hojas, o esas hojaldradas y merengadas,
bueno días así...para la palmera de la casa de la perla y para todos sus moradores.
Muchas gracias.
y otro abrazo fuerte.

alfaro dijo...

ah, zenyZero los niños nunca son estúpidos, los estúpidos somos los mayores es algo que se adquiere con la edad...

Ico dijo...

Sñi pero regalale hojas en blanco para que pueda escribir lo que siente... escribir siempre es una buena terapia

alfaro dijo...

Ico,
efectivamente de eso se trata, de hojas de escribir y de las otras milhojas.
Saluos.

AnaSáenz dijo...

si se trata de hojas de escribir, regálale muchas para siempre pueda tener donde posar sus letras

saludos

Begoña Leonardo dijo...

poder posar los ojos en mil hojas desnudas que consigan mágicamente curar las heridas que arrugan el alma. La poesía está también en esa caja donde descifrar el principio activo, el pasivo y la posología.

Un arrumaco entre la niebla.

MGJuárez dijo...

Un juego divertido con las palabras. Recuerdos otros diálogos -otros poemas tuyos-, con el galeno.

Los neurotransmisores tan necesarios no pueden cumplir su función cuando se rompe la cadena. A veces no es suficiente con regalar hojas, o un lápiz, es preciso y necesario un buen neurotransmisor.

Siempre recalo en estos diálogos poéticos con la ciencia. Me gusta esta forma que tienes de mostrarnos la cruda realidad.

Un abrazo,
Montse.

alfaro dijo...

AnaSaez,
no depende de mí, claro que le regalaría hojas y hojas, pero si de folios se trata no se si le servirán de algo, seguro que los milhojas le servirán de más...por lo dulce.
Saludos.


Begoña leonardo,
pues sí no sé cómo será la cja o si será un frasquito...pero la poesía está mas bien en los ojos que miran, en la mirad...
un beso.


MGJuárez,
estos diálogos como sin sentido que me sirven a veces de entretenimiento y de cierto descanso y que ultimamente a veces son trascripciones de cosas que oigo las dejo aquí, sin más.
A veces son necesarios los neurotransmisores, no entiendo mucho pero algunas personas los necesitan como otras necesitamos mirar el mar..., supongo, también pienso que en estos cosas no bastan las hojas.
Un abrazo.