24.8.09

Pequeño sol

Estás demasiado lejos de casa y sin llaves
y yo vivo en el otro extremo de la ciudad
y estoy demasiado lejos
de la casa sin cerradura

desde la llegada del verano
el tiempo se detiene con parsimonia en tu vida
y todos los fantasmas a los que te enfrentas
y todas las sombras que te persiguen
y mi propia sombra al lado de la tuya
y cuando caminamos juntos
y solo hablas tú
y yo no sé dónde

mientes a tu corazón
mientes a tu derecha y a tu izquierda
quieres un alma gemela
para vivir
para morir
y yo no sé

y cuando hablas parece que caminamos juntos
como si yo también te hablara
desde dentro de un mundo amurallado
de color salmón
o de perla blanca
o perlas grises
o negras
o perla casa perla
y ya no existieran palabras afiladas
en ninguna lengua.

5 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

Muy hermoso, y me encanta lo de las palabras afiladas, pero no te preocupen, quedan algunas...

Besitos.

alfaro dijo...

Gracias por el coment, Begoña,
un beso.

Isabel chiara dijo...

No siempre se sabe, es más, casi nunca se sabe nada, pero ahí están las palabras y el caminar juntos, y muchas otras cosas que escapan a nuestro entendimiento, o no, pero da igual si la perla casa perla espera.

Besitos de nuevo.

alfaro dijo...

y si no es la casa perla será otra casa, no nuestra y quizá testigo de nuestra infancia como sucede con la casa perla... qué ironía
un beso.

ZenyZero dijo...

Sólo el silencio es pulcritud, y cuando lo acompaña el riguroso olor al silencio que obtendremos de él o de ella, se extiende sobre nosotros las ansias de romperlo, de hablar. De terminar el momento.

Un abrazo!!
Chuff