2.7.09

Largas distancias sin memoria

No quise regresar nunca
nunca
que duele siempre
nunca que se acaba
finitamente finito

tu mano dentro de mi pecho
tu voz de gritos
una hora y otra y otra
y un día y una semana
y varios meses
y se fue agrandando el tiempo
de la ruina
con tu mano dentro de mí

como hermanos desconocidos
expulsados
por última vez en la noche del naufragio
que se hizo madrugada
y mediodía de sol
y camillas de hospital
y pasos de guardianes
y pasillos sin sillas
de pie esperando informes
y pasillos con sillas
sentados esperando nada

y el tiempo nos corta
me sangra ese corte invisible
que tiene tu nombre escrito en mí
verde y negro
y rojo

y mis gritos dentro
cerca de la mano
cerca del nombre
tatuado para siempre antes de que se lo llevasen
las olas, las espumas, las aguas
todos los océanos de átomos
antes de tú y yo incluso

quién escribió bifurcación en la vida
qué mano invisible en qué negro reloj
quién me dicta los gritos, los presagios
sin tiempo
sin ayer
para sueños sin ti

en noches de oscuros pasos
de gritos
de ruinas sin puentes
por donde pasa el dolor tan lento
sobre el humo de una pira antigua
y allí arde en nostros
dentro de venas de cartón vacías
vacío infinito en el ayer
vacío sin más en el mañana
hilos cortados para siempre
rasgados en las plabras
huracanes dentro de tu boca
galernas que arremolinan las voces

litio que suena dulce y suave
y te va cayendo
oigo el rojo correr de la sangre
acallandote las voces

me acerco a tu tiempo
es la hora

sobre la arena he de dejar tu nombre.

(Para mi hermano F.J.)

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