23.5.09

En tiempo límite

Aunque las palabras me nacieran en otro cuerpo
o en otro tiempo
las recogería escritas sobre el aire,

estés donde estés
oh mi leidi, diría él,
estés donde estés...

ninguna canción te hablará de amor.

Cuando se despertó
no estaban las palabras

un solo árbol bastaría para refugiarme del sol

espinas de cactus
espinas de rosas
espinas
saliva de tu voz
saliva embadurnando mi lengua
mi boca
abierta y muda
al infinito

saliva savia

savia
árbol que me refugia
de vos.

6 comentarios:

salvadorpliego dijo...

Excelente juego de palabras en ese cierre. Un gusto leerte, poeta.

Begoña Leonardo dijo...

Maravilloso, un poema lleno de sensaciones e imágenes que nos llevan a ese lugar tan particular a ese patio de tu casa, a ese jardín donde está quien tú quieras...

Besos.

alfaro dijo...

Salvador Pliego,
gracias, muy amable.
Saludos.




Begoña,
gracias por leer y ver.
Un abrazo.

Isabel chiara dijo...

No se me ocurre nada más que regalarte un poema que no es mío (ya quisiera), de Rosario Castellanos.

ESTOY AQUÍ SENTADA...

Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras
como con una cesta de fruta verde, intactas.

Los fragmentos
de mil dioses antiguos derribados
se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo
recomponer su estatua.
De las bocas destruidas
quiere subir hasta mi boca un canto,
un olor de resinas quemadas, algún gesto
de misteriosa roca trabajada.
Pero soy el olvido, la traición,
el caracol que no guardó del mar
ni el eco de la más pequeña ola.


Un abrazo

alfaro dijo...

Isabel chiara,
gracias, por el poema,
los dos primeros veros...
palabras como frutas en una cesta...
es preciosa esa imagen, cuato colorido puede tener la palabra...
Un abrazo muy grande.

giovanni dijo...

Me encantan las últimas dos líneas: arbol que me refugia de vos. Y por supuesto ese encanto se debe a las líneas anteriores.

Un beso