26.5.09

Desde cualquier eternidad a los días sin luz

Porque vuelves a nombrar silencios en mis oídos
y los nombres levantan piedras
y tempestades que me recorren
desde la primera de mis pestañas a la última de mis uñas
donde se dice que nada se siente

no será la vida
o lo será
desde cualquier atalaya de la ciudad
o será la muerte
elevándose desde cualquier adoquín
ascendiendo por las paredes del último silencio
que cae con su enorme peso
sobre los cuerpos desnudos
como lobos sin lunas
y fuera del bosque

dondequiera que tú estés
aullarán las fieras
y cuando con tus manos hagas un cuenco
para beber el agua de la lluvia
beberás el pus del dolor

y beberé
del cuenco de tus manos.

2 comentarios:

Isabel chiara dijo...

Siempre de un lado a otro, Alfaro, del silencio a la palabra, y el dolor ululando y las presencias que vienen y van. La imagen del cuerpo como recipiente tiene un punto místico.

Un beso

alfaro dijo...

es que el cuerpo siempre es el recipiente de todo, absolutamente,
y los que creen vivir en los otros se equivocan,
un beso.