29.4.09

Desde Leonardo da Vinci sin ser Gioconda

Hija de una de esas madres zurdas
luego convertida en hermana zurda
yo también

cuando tú nazcas
como la palabra brisa
creceré en ti
iré contigo
por un mar de estrellas

no hubo estrellas cerca
solo tormentas de viento
para las palabras
las que él dijo
sordo
sórdidos oídos que no las oímos
cerrados los tímpanos
como puños apretados
y nosotros como la tempestad
cerca de la barca
y los puertos lejos
abierta la puerta de la ira
nuestros hijos disparan al viento
ninguna madre hay dentro de mí

se van rindiendo los cuerpos
cuando el dedo índice ya no acierta a señalar la nariz
y recordar el domicilio es buscar
las cabezas como linternas
sin piel
con la vista extraviada
las plantas de los pies llenas de llagas

amante zurda yo también.

6 comentarios:

Ichiara dijo...

Qué desconcertante y qué hermoso este ser Leonardo sin Gioconda. Llegan las horas de la vigilia y qué fácil sería ser madre, zurda, amante, hija, estampada en una tela con el gesto congelado.

Qué bueno.

alfaro dijo...

Ichiara,
madre zurda... esas dos palabras son de Margaret Atwood...
Cuánto me gusta lo que has dejado escrito:

Llegan las horas de la vigilia
y qué fácil sería
ser madre
zurda
amante
hija
estampada en una tela
con el gesto congelado.

LLevatelo, guárdalo, me encanta ese deseo de ser algo congelado-estampado en una tela,
ese deseo de dejar de ser y ser otra cosa.

Un abrazo.

Begoña Leonardo dijo...

Está claro que no dejamos ni a los Leonardo, lo digo por lo que me toca, ni a las Giocondas... ahora te digo querida, que estoy fascinada con el poema, lo leeré mil veces y mil veces seré todas esas mujeres zurdas que casualmente también aparecen en la historia de mi familia.

Cuánta vida derramada...

Besos, super cariñosos.

(* dijo...

y recordar el domicilio es buscar
las cabezas como linternas
con la vista extraviada
las plantas de los pies llenas de llagas.

Por favor, Alfaro, me declaro amante zurda de tus palabras. Eres genial.

Un dulce beso.

alfaro dijo...

Begoña,
si puedes busca en google a M. Astwood, creo que te gustará, me refiero a su poesia.
Un abrazo.


(*,
cuando no recuerdas dónde vives y las cabezas son luces que pueden iluminar el recuerdo, y los pies ya llagados de la vida...
yo que fui ambidiestra hasta que la vida por si misma se impuso...
Un abrazo.

Begoña Leonardo dijo...

Alfaro, puedes si quieres leer en mi blog que le hice un pequeño a la homenaje Atswood. Gracias y beso.