23.7.08

Verano

Qué estrés tengo esta semana y eso que estamos de vacaciones. Me levanto demasiado tarde. Leo menos de lo que pensaba leer, por falta de tiempo. Jugamos lo justo, nadamos lo justo. Mañana me voy para el pueblo con la abuela, los pájaros han anidado en el tejado, ¿y qué hacemos ahora con los nidos y los pájaros? La acera llena de excrementos, me ha tocado fregarla. También tengo que ir con mi madre a asuntos varios. Tengo que hacer fotocopias de unos libros que he sacado de la biblioteca, tengo que recoger en la óptica las gafas, y si salgo por la noche...me quedan muy pocas horas para dormir.
Vendrán mi abuelo y mis tíos y los primos.Y la casa, para mí, será una fiesta. Con mi prima Ana jugaba a las mazmorras en el pueblo, la encerraba y ella se cogía a los barrotes de la ventana gritando: ¡Socorro, socorro! ¡Sacadme de aquí! Era la princesa encadenada. Llegó la abuela y Ana gritando ¡que no puedo salir! Y mi abuela corriendo, pero serás trasto, L., encerrar a tu prima, y A. gritando cada vez más: estoy encadenada, ¡socorro, que me muero!, y la abuela apuradísima hasta que mi madre salió a tranquilizarla y seguimos jugando. Luego, el abuelo nos llevaba a ver las tumbas de los templarios, y yo me lo creí por bastante tiempo.
Anda, P., que me han dado carta blanca, eso me ha dicho mi padre, para salir durante todo el verano, y nada me han planificado, pues ahora que puedo regresar tarde no me apetece salir, pero ya saldremos alguna noche. Oye, P., ¿ya habremos madurado bastante? Ya no creo que aquello fuera la tumba de los templarios.

2 comentarios:

Luis Miguel dijo...

Pero mira tú por dónde, ya no te lo creerás pero sí que era la tumba de los Templarios. Lo fue entonces y eso es lo que importaba.

alfaro dijo...

luis miguel,
ahora es las dos cosas, la verdad acaba por imponerse casi siempre, qué aventuras las que corrimos con el abuelo, fue un mundo tan fantástico...
Un beso.