14.3.08

Ni gimnasio ni pesas

Menos mal que dentro de media hora me largo con J. a jugar y luego nos reuniremos con el resto. Sí, menos mal, porque me han llevado al médico y la que me ha caído, ni gimnasio ni pesas. Como la médico tiene una hija de 20 años ya sabe perfectamente lo que pasa. Qué cabreo, yo no soy una chica ni tengo 20 años. Pero si ya mi madre tenía pocas razones para su discurso del espíritu y la inteligencia..., como si el cuerpo no fuera importante. Es lo que se ve, y para mí es importante. ¿Sí?, pues cuídalo un poco más que sólo tienes uno-me dice- y lo tienes perfecto, si no te lo ves bien vete acostumbrándote a él. No, si llega a convencerme, hasta que me miro en el espejo. Pienso que la médico y mi madre se han puesto de acuerdo, y mi padre cuando llego a casa viene a decirme que la médico no está del todo acertada. Bueno, la que se ha armado entonces. El resultado suele ser un empate. Total que si la médico y mi madre ya me habían convencido para que no hiciera esos ejercicios ahora estoy hecho un lío.
Menos mal que me voy y no pensaré en nada de esto. Y tengo los diez o doce días de vacaciones para divertirme un poco, jugar, ver mis películas favoritas, oír mi música, leer un poco y lo mejor, salir y venir a las tantas porque hasta ahora no me dejaban trasnochar. Y de vez en cuando pondré esa voz gangosa, con la que imito a la de inglés, para decirles repitiendo su frase, es que yo soy muy británico, y nos reiremos todos.