12.1.08

Amistades peligrosas

Qué mal me ha salido. He estado delante del papel hasta el final, matándome la cabeza. Le digo al profesor: no tendrá en cuenta sólo el resultado final, digo yo que contará el procedimiento. Oye, L., tú no irás a estudiar derecho... porque siempre me estás sacando algún procedimiento.
Así que esta tarde salgo y lo olvido. Inglés, corte de pelo, piscina... Tío, qué monotonía. Después de todo esto nos vemos donde siempre, para que ninguno se pierda. Antes voy a casa de D., dos libros en pdf en el lápiz de memoria para este fin de semana.
Mi madre me pregunta por C. A esa niña ahora ni la saludas y no está nada bien. Son cosas nuestras, mamá, no te metas. Y lo mismo con S., no lo entiendo, me dice. Pues lo mismo, algo mutuo, además no las veo nunca, le respondo. Pues invisibles no son, me contesta. No voy a escribir hasta dónde mi madre ha sido capaz de preguntar. Hay amistades peligrosas, mamá, y tu amistad con los padres de S. es peligrosa para mí. Para nada, me dice ella medio riéndose.