4.12.07

Buenas noches, Lucas

La profesora de inglés le dijo a Rambo, sin saber que solemos llamarlo Rambo porque él nos lo ha pedido, pues le dijo: Regresa a la base. Carcajada general. La misma profe de inglés, cuando yo le estaba preguntando cómo era lo de los porcentajes de la nota, pero con detalle, me dice: ¿Qué? ¿Queréis también mi número de pie? La mejor frase, la de un compañero, se la dijo a la de inglés porque no podía seguirla: ¿por qué tú tan rápido explicas todo tan junto? Nadie se dio cuenta, la copié rápidamente en medio de las frases inglesas. Entre clase y clase la leo con entonación y las risas van acompañadas de aplausos.
Además está el cabreo que tenemos con el de historia. Se ha cargado a más de la mitad de la clase. Excepto un siete, todo son cincos y suspensos y no quiere enseñarnos el examen. Estamos casi en pie de guerra, tan en guerra que le hemos lloriqueado tanto al tutor, H., que primero nos tranquilizó y finalmente acabó con un rito un tanto extraño, manos abiertas de frente mostrándonos las palmas, esperad, esperad que necesito sacar mi libro de poemas, para recordarme las tareas de un buen profesor. ¿Tan abrumado lo tendremos? Sacó un libro, lo abrió por la mitad, más o menos, y empezó a recitarnos un poema. Cuando cuento durante la cena todo esto, mi padre abre mucho los ojos y casi se enfada, mi madre a carcajadas no acertaba a decirme qué bueno es mi tutor, sólo le faltaba levantarse, encontrarlo sentado junto a ella y plaf un beso en la mejilla: gracias, gracias, un filósofo amante de la lírica, gracias.
Sé que mi tutor es genial, el mejor tutor de todos los tiempos y de todo el universo.
Lucas, mañana más. Tenemos que preparar la salida del jueves, a ver a qué hora nos dejan regresar a casa.

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