8.11.07

Dawn

J. se enfada conmigo. Le gusta una niña de segundo. Él hace el tonto, hasta que me cabrea y yo acabo cascándoselo a la niña medio en broma, medio en serio, casi en plan celestinesco. Al final de la tarde ya no está enfadado y juntos nos reímos porque J. en medio del programa radiofónico le gritó por dos o tres veces a S. "mafioso", su voz se oye en un segundo plano y cada vez que oigo la grabación me da un ataque de risa incontenible. Entonces les cuento cómo mi madre, ayer por la tarde, cogió su lista con todo lo que tenía que hacer, se acercó a mi padre, le dio un beso, se quedó muy seria y le dice: Me voy, oye, ¿qué tengo qué hacer, a dónde voy? Y me dio otro ataque de risa, que enfadó a mi padre e hizo que mi madre se riera.
Estoy tan estresado con los exámenes que cualquier disculpa es buena para desfogarme entre risas.
Ahora que lo que me ha puesto muy serio y preocupado es saber que pude haber nacido con el síndrome de Dawn, no sé cómo se escribe, y por más que me expliquen que no lo tengo, no lo entiendo, de momento le he dado las gracias a mi madre por no haberme abortado, tan liberal que es ella. Anda, cuando le cuente esto a J. Mejor que no lo cuente.

No hay comentarios: