17.11.07

Rugby, pesas y gimnasio

Mamá, esta tarde voy con J. a apuntarme al equipo de rugby. Ni se te ocurra, ni lo sueñes, demasiado violento. Pero qué va a ser violento, mujer, si es pura táctica. He dicho que no. Vale, voy por otro lado. Papá, creo que voy a apuntarme con J. en el equipo de rugby, ¿a que te parece una buena idea? No, no me parece buena idea, dedícate a estudiar, ya haces bastante deporte. Pero, qué dices, si no hago nada de deporte. Y ¿qué es la natación si no es deporte? Además el rugby es demasiado violento, no seas pesado. No. Nunca me dejáis hacer nada. Al final J. tampoco fue, pero a él le dejan ir al gimnasio. Vale, pues quiero unas pesas. Mejor que ejercites la mente. Vaya, ni unas pesas, qué trabajo os costará comprarme unas pesas y así ya no necesito ir al gimnasio, estoy demasiado delgado y no me sirve de consuelo que me digáis que es porque me parezco a mi madre, pues no quiero parecerme a ella.
Mejor sigo estudiando. A ver, una situación que te produzca pánico. Ver una araña. Esa no vale, otra. Un perro que me ladre, vale? Puede valer. Apuntes de sicología, no entiendo nada, Freud, el rey del sofá, del diván. Mamá, explícame este lío del ello y de paso a ver si sabes esto de economía ¿qué significa alíquotas? Voy a llamar a D. a ver cuántas noticias tiene ya para el trabajo de historia.
Para colmo de males ni Los Simpson puedo ver, órdenes de mi padre, y cualquiera se las salta, hasta que acabe los exámenes.
Anda, J., imita a los profes para que me ría un poco.