12.10.07

Puertas cerradas

La profe de economía le dijo a Carlos:
-Por favor, Carlos, vete al aula de enfrente y diles que dejen de dar voces porque con tanto grito no podéis oírme.
Y Carlos salió como una flecha que rompe el suelo y gritó:
- ¡Oyeeeeeeeeee! Que paréis de dar voces o tendréis problemas.
Y esto con el vozarrón de Carlos tuvo que oírse en todo el recinto escolar, a continuación se oyeron carcajadas por doquier. Total que perdimos media hora de clase y me quedé sin aprender las gráficas para el examen, eso sí, me reí mientras Carlos me contaba lo loca que está este curso la Totum revolutum. Yo, este curso, bastante tengo con el diríamosque, enclavedeque... y sus dedos como gusanos trepadores cara arriba y cara abajo, y agudizando el oído porque estamos a dos o tres metros del cuello de su camisa.
Y otra vez con las madres, han dado una contraorden. Ya no nos dejan salir del centro, a pesar de ser mayores somos todavía unos niños, según ellas, ya... y ellas tienen el elixir de la eterna juventud, hay que j..., hazte mayor para esto. Algunos padres pasarán de todo, pero los míos seguro que no se habrán mordido la lengua. A cambio nos han abierto la biblioteca, el recreo en la biblioteca, o al pabellón deportivo.
¿Pero qué delito hemos cometido nosotros? Somos los primeros a los que se nos cierran las puertas, y no las de Valencia precisamente.
De momento nos conformaremos con maquinar a dónde dirigirnos.

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