10.8.07

Musaraña

Aún no lo entiendo. Sólo estaba diciendo: ecuánime, paciencia, carisma... Vale ya, cállate. Fue carisma. ¿Y qué siginfica esta palabra? Porque mira que llevaba palabrería dicha y no me callaron hasta que dije carisma, que tenía carisma, si yo simplemente decía una palabra tras otra para llenar el vacío temporal, porque ¿qué es un tiempo sin palabras? ¿un tiempo muerto?
Esta tarde he conocido a Ana, le explicaba lo de la musaraña y cómo fuimos separando la hierba para que pudiera correr y vivir. Hasta esta tarde pensaba que las musarañas sólo existían en los cuentos o en ese dicho: estás pensando en las musarañas, o algo así. Mira que si en vez de una musaraña fuera un topillo de esos que tienen totalmente invadidos los campos de Castilla y León, un topillo en avanzadilla, qué asco, dijo Ana, y qué diferencia va a haber entre un topillo y la musaraña, respondió alguien, y como todos se callaron empecé mi retahíla de adjetivos y sustantivos, hasta que llegué a carisma, aunque estarían hartos de tanta enumeración y sin poder decir nada, seguro que les fastidiaba no poder decir en qué se distingue un topillo de una musaraña, pero yo no soy hombre de campo ni científico ambulante.
Y aquella musaraña se fue ajena a todo lo que dejaba tras de sí.

2 comentarios:

Vivalavirgen dijo...

También dijo algo de autodeterminación...

alfaro dijo...

Si tuviera que recordar todo lo que digo...