17.3.07

Pas de tout

Enmudeció la lira, enmudeció la voz. Yo se lo conté a ella, que nos reunimos los tres niños en el recreo, que hicimos un concurso, no, no, no era un concurso de belleza, éramos tres niños y el concurso era sobre el vello púbico, ella se rio y me preguntó, y ¿quién lo ganó, mi niño? Ah, pues, no lo conoces. Entonces él le regaló a ella el mar, el hermoso y embravecido mar del norte para que en él se perdiera su última mirada. Y él siguió oyendo su voz, en un segundo plano porque su edad era entonces muy muy atareada. Y ella le ragaló a él un tarareo de canción que él reconoció y cantó hasta aprendérsela y se la llevó una tarde de sol a su mar para que ella la escuchase por última vez, porque era su canción favorita, y todos la tarearon aquella tarde, para ti, para ella, pensaron, dijeron todos, la canción de su vida, su vida encerrada en aquella canción, pas de tout, su vida misma.

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